Cuando la prenda espera por ti

Por Macou

En reiteradas ocasiones – por lo general a mitad de mes, fecha en que pago las deudas y no recibo remuneraciones- no tengo el dinero para hacer mías/os esos hermosos vestidos, faldas, poleras o zapatos, los que en mi mente y corazón sé que fueron hechos para mí. Es en ese momento es cuando sufro y llego a la casa, me acuesto – sin prender las luces para ahorrar- y sueño con aquel o aquella. Como un amor a primera vista, mi lado más “mujer básica sin preocupaciones” suele caer rendida a los pies de las prendas de ropa más hermosas de la capital (porque aquí vivo).

Pasa el tiempo y regreso a la misma tienda, con la esperanza de un reencuentro y cual final de película romántica hollywoodense, allí está, saludándome, esperando por mí, pidiéndome que lo lleve y lo haga parte de mi clóset.

Es así como gran porcentaje de mis irregulares sueldos (eso lo explicaremos más adelante) se me ha ido como agua entre los dedos, pero no me juzguen, porque sé que detrás de esa pantalla se esconde muchas almas con el mismo sentimiento y necesidad.

Cami Navarrete

Mami chula de este blog. Periodista picá a fashonblagger que gusta hacer reviews de productos de belleza, ir a conciertos, bailar en el agua y los perritos.

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