Una historia de bodyshaming navideño

Como buenas shilenas, hoy partimos con mi mamá a comprar algunos regalos de Navidad que quedaron pendientes. Entre ellos, el mío. Llegamos así al sector de lencería del Ripley del Mall del Centro de Concepción (porque obvio que mi mamá es muy mamá y siempre que puede me compra calzones o sostenes), y sucedió el siguiente diálogo:
– Yo: Hola, ando buscando sostenes para mí, regularmente soy talla 38C, pero busco algo que me sujete el típico rollo que sale aquí al costado (también conocido como “la teta del juicio”).
– Vendedora Leonisa: Es que es un poco difícil, porque no hay muchas tallas.
– Yo: Una amiga se compró un modelo Leonisa que es súper bacán, porque le sostiene todo y es anchito y–
– Vendedora Leonisa: Mira, no tenemos muchas tallas para ti que eres como guatoncita, pero intenta probándote este modelo *Me pasa un sostén 38C*.
-Yo:

– Vendedora Triumph: (Mirándome de arriba a abajo) Hola, mira, no sé qué tanto, pero quizás este igual te queda bueno *Me pasa un sostén 38C strapless*

– Yo: OK, lo voy a intentar.

Sí, claro, no reaccioné, porque cuando el bodyshaming ataca a mí me pasan 2 cosas:
1) Estoy tan acostumbrada a que me digan que soy gorda-guatona-rellena-etc, que lo paso por alto porque suele no afectarme y,
2) No me doy cuenta y sigo con mi vida (y en este caso terminé por irme a probar los sostenes).

Pero claro, estando en el probador, me puse a pensar “y qué se cree esta hueona, que por ser ‘guatoncita’ no me quiere vender un sostén -que ojo, no costaba $9990, sino que cerca de TREINTA LUCAS-, más aún sabiendo que SÍ HAY TALLAS MÁS ALLA DE LA 38C!”.

Y me fui indignadísima del probador, y cuando las vendedoras me preguntaron cómo me fue les dije “pésimo, cómo creen? Igual que la atención que me están dando”.

?DISCLAIMER: No quise hacerme más problema porque hace mucho no veía a mi mamá, y andaba con ella (que es súper hippie paz y amor), así que continuamos atendiéndonos solas, porque claramente las vendedoras cacharon que la habían embarrado.?

PERO no todo fue súper malo, porque llegó la promotora de ?Flores?, quien nos guió, nos midió con huincha, nos preguntó por la forma del pecho y finalmente dio con la talla. Resultó ser que en un modelo soy 40C y en otro 38B. Terminamos llevando más sostenes de lo presupuestado y calzones por doquier ¿Ven lo que hace una buena atención?

Ahora me mega arrepiento por no haber reclamado, pero de verdad que no andaba de ánimo para hacerlo. Viajé 500 kilómetros para ver a mis papás y pasar una linda Navidad y no iba a dejar que un par de bodyshamers me lo arruinaran. Aunque de todas formas, el reclamo va el lunes, porque tengo nombres y todo.

?‍♀️Amigas: la lección es que no sean como yo. Cuando sientan que las están pasando a llevar, de cualquier forma, no se queden calladas. No por ser muy flacas, altas, bajitas, gordas, con una pierna menos o qué se yo nos tienen que tratar distinto, menos con todas las luchas que cada una tiene con su propio cuerpo.

Y para la señora Rosy que atiende en el corner de Flores del Mall del Centro en Concepción: todo mi amor y los mejores deseos, porque alguien que te atiende sin prejuicios no es sólo una buena vendedora, sino que también una buena persona ?

¿Les ha pasado algo así a ustedes?

Cami Navarrete

Mami chula de este blog. Periodista picá a fashonblagger que gusta de hablar de cosas de niñas, ir a conciertos, bailar en el agua y los perritos.

2 Comments

  1. Amiga debiste haberla puesto en su lugar. Más encima las weonas de las tiendas de lencería del retail son mas pesas! Digo: tiene sostenes?
    si que talla?
    No se muy bien cuál
    -ah y como la atiendo sino sabe su talla?
    Y una como “gracias por tu asesoría 😒”
    Y baaaai así terminó con puros petos Sport XD

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