Me metí a Badoo de puro curiosa y terminé emparejando a mi amiga

¿Se acuerdan que hace un tiempo les conté mi experiencia dentro de una app de citas? Pues bien, en esa ocasión, mi mayor miedo era que las personas que viera en la vida real (si es que alguna me daba match) era que me rechazaran porque claro, en las fotos no se nota qué-tan-plus size soy.

Creo -y sé que más de alguna de ustedes igual se pasa este rollo-, que las apps de este estilo son para vitrinear y tienen una superficialidad enorme. Sin embargo, después de dos años de aquella experiencia, decidí meterme nuevamente a una -pero distinta-, a ver si es que tenía mejor suerte. La escogida fue Badoo, por recomendación de mi amiga Marta (y que la usó mucho cuando llegó a vivir a Chile), quien en su experiencia, hizo un montón de amigos con ella. Me metí a leer un poco más sobre Badoo y me sorprendí cuando vi que era la dating app más grande del mundo y que actualmente cuenta con más de 363 millones de usuarios.

Así que que un día que estaba tomándome un café con mi amiga, me lancé. Me abrí un perfil en Badoo, entré a Gente Cerca y paf, ¡había mucha gente alrededor de nosotras! Como mi intención de tener pareja o ~algo~ con alguien es súper nula en este momento de mi vida, dije OK a ver si hacemos amigos.

Conversé con varias personas, y me encontré con la sorpresa de que la gente era buena onda y que había mucha gente como yo que también estaba buscando amistad. Eso lo hizo más entretenido, y una cosa en común que tenían todos, es que como son todos de Santiago, siempre son muy accesibles para tomar un traguito y así conocer a esa persona en la vida real.

Así es como chateé con un chico con el que mi amiga y yo teníamos mucho en común. Se llama Mario, le gusta el deporte y cocinar, nos tincó un montón. Lo gracioso es que él está en la misma pará que yo con el tema de las relaciones, así que idea de ir a tomar algo y conocerme a mí y a mi amiga le parecía genial.

Conversamos y vino a conocernos. ¡Era muy bacán! Después de un rato hablando, noté algo raro en el ambiente. A mi amiga le brillaban los ojitos cuando lo veía a él, y ambos se pusieron algo coquetos. Al ver que algo estaba surgiendo entre ellos, tiré bomba de humo y los dejé, para ver si necesitaban estar solos un ratito.

A la mañana siguiente, escribí a mi amiga y ella me confirmó lo que yo sospechaba. Habían conectado del todo, y quedaron de juntarse día.

El asunto es que el finde, bajé de mi depa para comprar desayuno (en pijama, con un moño cuete y chalas) y adivinen quién estaba también comprando desayuno… MARIO! Nos reconocimos y fue tan gracioso, porque claro, le tuve que preguntar que para quien ese era desayuno. Y él me confirmó que era para Marta *RISAS*

La verdad es que Badoo aún no me ha ayudado a encontrar el amor. Pero a mi amiga Marta sí. Y solo por eso, se merece que todos la prueben. Porque aunque no se encuentre al príncipe azul, puedes hacer amistades y hasta hacer de Cupido con tus amigas!

Cami Navarrete

Mami chula de este blog. Periodista picá a fashonblagger que gusta hacer reviews de productos de belleza, ir a conciertos, bailar en el agua y los perritos.

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